El tiempo en Guisando |

"Guisando es quizás el pueblecito de más bellas vistas de toda España" Camilo José Cela

Historia


Tiene este pueblecito sobre los demás del partido el privilegio de su admirable situación. Sus casitas sorprenden gratamente al viajero y le predispone en su favor, por lo limpias y por lo blancas. Se apiñan todas muy juntas, en el duro regazo del monte, a los pies de los ingentes Galayos. Las rodean inmensos pinares que trepan hacia las cumbres y descienden hasta Arenas. Desde esta villa, la carretera sube serpentina hasta Guisando, corta por medio a los pinares, y alcanza en muchos trozos la máxima pendiente.


Guisando

En verano, Guisando es un lugar delicioso, escogido para frecuentes excursiones. A cinco kilómetros solamente de la capital del partido. Se ofrece propicia y cariñosa al excursionista, dándole dulce reposo en sus frondas y aguas fresquísimas en sus fuentes.
En invierno, Guisando está al cobijo de las nieves de la serranía brava, y muestra orgullosa y ufana la policromía de sus flores, a dos pasos de la nieve misma. Tiene el clima suave en todo tiempo; el aire limpio y sano, que curte el rostro y ensancha los pulmones, los cuales reciben complacidos la bendita donación de su oxigeno y el bálsamo de sus pinos montaraces.

No parece Castilla este rinconcito maravilloso, esa Castilla tantas veces cantada por los poetas: la del paisaje austero y triste; la de la llanura parda, sin un árbol, sin una fuente; la de los dilatados horizontes; la de los surcos tostados; la de los ruinosos torreones... Es otra Castilla sublime y heroica, sagrada y noble, aromada con el incienso de pinos y tomillos, de embellecida por las frondosidades gallegas, por las cumbres vasco-navarras y por el sol andaluz.
Un arroyo cruza el pueblo, de Norte a Sur. El arroyo se hace torrente y salta por entre las peñas con humos de gran señor.

Mirando el pueblecito desde los pinares inmediatos, se le ve tan minúsculo que nadie creyera puedan cobijarse en sus casas, blancas como palomas, hasta 1.190 habitantes que hoy tiene. Y da la sensación de haberse acurrucado en la esmeralda de los campos toda una bandada de palomas...

El topónimo Guisando pierde sus orígenes en los germanismos "Wis", que significa sabio o sabios" y "Sanths", que significa "verdadero". Por estas razones, su significado sería "sabio verdadero" o "verdad sabia". Muy probablemente, este topónimo se originó en el establecimiento de alguna colonia visigoda o acaso celta, que aquí se asentó, y es curioso observar que por su ancestral aislamiento, roto en el siglo pasado, las gentes de Guisando conservan una peculiar fisonomía, en especial muchas de sus mujeres de considerable altura, piel clarísima, cabellos rubios y ojos claros, lo que hizo decir a Cela: "la mujer guisandera es goda y la candeledana mora".


Guisando

El primer asentamiento parece que fue el establecimiento de diversas majadas (recintos destinados a guardar ganados) y todo hace indicar que el barrio de la majadilla, por lo que tiene de inexpugnable, pudiera ser el origen del primitivo poblado, sin menospreciar la antigüedad del barrio de los Parrones.

Por un documento del Consejo de Ávila, el cual tuvo gran influencia en la repoblación de la zona, sabemos que Guisando ya contaba con un camino ganadero, es citado en 1274. También el monarca Alfonso XI se hace eco en su "Tratado de montería" de la abundancia de osos en tiempo de verano en la Garganta de Guisando.

Guisando formó parte del amplio señorío de Arenas de las Ferrerías, más tarde llamada de San Pedro, por la vinculación que San Pedro de Alcántara tuvo con esta villa, donde se fue sepultado, siendo varios los guisanderos que manifiestan y declaran en su proceso de canonización. Dicho señorío, que durante mucho tiempo perteneció a la familia Mendoza, luego Duques del Infantado, no debió de ser muy del agrado ni rentable para los vecinos de Guisando que, pronto, exponen a la Corona sus deseos de ser eximidos del señorío y ser libres. Deseo que recogió Carlos III, quien el 26 de julio de 1760, en San Ildefonso (Segovia), le concedió carta de villazgo y jurisdicción propia y justicia. Es entonces cuando se levanta el rollo que es símbolo de justicia propia de las villas de Castilla.

Contó Guisando con una iglesia balo la advocación de la Purísima Concepción de María, obra de los siglos XV y XVI, la cual fue no hace mucho levantada de nuevo pero conservando algunos detalles de la antigua. En su interior, destaca su retablo mayor y algunas pinturas.
La ermita de San José, humilde en su exterior, cuenta con un bellísimo frontal de azulejos de Talavera del siglo XVII de excelente factura.

Pero no es Guisando villa que atraiga por sus monumentos. Es su conjunto urbano, de gran belleza y tradición lo que un día de 1974 le valió ser declarado Conjunto Histórico Artístico y Pintoresco. Esta pintoresca belleza ha hecho de Guisando destino de artistas que, en sus lienzos, libros, música y escultura han plasmado profusamente el pueblo más bonito de España.

Alpinistas, escaladores y montañeros han tenido en su sierra y sus picachos la mejor escuela y lugar de esparcimiento. Sus piscinas naturales, excelente clima, buen trato y suculenta gastronomía constituyen un atractivo sin igual para muchos turistas.

Emilio Gámir, La Andalucia de Ávila
Guisando, tocando el Cielo